sábado, 29 de agosto de 2015


ALMENDRO
Arden pantallas

Ciudades de hierro corrugado
vuelan en bolsas de plástico
y el ave carroñera
renace en las pisadas.

Nadie sabe del incienso de tu piel
ni de la espalda que transporta niños;
tú sí sabes
de vómitos
y del vaivén de los maderos.

Muéstranos,
el empeño que cobijan tus axilas,
los acuosos pasillos de las aves migratorias,
la antesala de los ángeles
en un cielo

opaco donde luchan los escualos.

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